Amor y Mentiras (Parte 4)







- Señorita, tiene que dejar de tener estos encontronazos conmigo. 

- Disculpa he visto algo, no... 

- No te preocupes, no ha ... 

     El enmudeció al mirar directamente al punto de encuentro, no entendía como su mejor amigo le hacía esa mala jugada. Rocío y Adam salían de la bolera por lo que rápidamente Eduardo la agarró del brazo obligándola a ocultarse, ocultándose él al mismo tiempo. 

- Perdona, ¿estabas buscando a alguien? 

- Sí, estaba buscando a un amigo. ¡Miralos! Ella ni siquiera le conoce. Creo que después de siete años debería saber que no soy yo. Supongo que a ella no la puedo culpar, pero él es un mal amigo. Lo siento, qué descortés he sido, soy Eduardo y normalmente no soy tan melodramático. 

- Eduardo encantada de conocerte.

- ¿Ah sí, estás encantada?, quién lo diría, ayer me echabas por ser periodista. 

- Bueno, disculpa fue un mal día. ¿Te apetece que nos marchemos a tomar café? 

- Claro, pero si no te importa primero tengo que pasar por el baño.

      Al salir del baño, Eduardo vio a Judith discutiendo con Rocío y se ocultó tras unas macetas para escuchar sin ser visto. 

- Lárgate, va a salir del baño y no quiero que te vea. 

- Lo siento, no te enfades, discúlpame. Yo es que de verdad no quería, pero es que... 

- balbuceó bastante histérica e incoherentemente. 

-¡Que te largues! Lo vas a terminar arruinando todo. 

- ¿Qué está sucediendo aquí? -Preguntó Eduardo bastante desconcertado.

- Si me permites que te lo explique, lo entenderás todo. Por favor vamos a tomar ese café y te explico con más tranquilidad.

     A lo lejos, Eduardo vio a su amigo, y sin pensarlo dos veces, salió corriendo y se abalanzó sobre el. Judith corrió tras él y Rocío, sin entender nada, los siguió. 

     - Edu, por favor detente, no le pegues más. Ella no es Jud, soy yo. 

     En ese momento nadie entendió ni una sola palabra, pero al menos cesaron los golpes. 

- Edu relájate por favor, yo soy Judith ella es Rocío, una amiga. 

- ¿Qué estás diciendo? -Preguntó él bastante desconcertado. 

- Yo soy Judith, lo conozco todo sobre tí.- en ese momento él miró a Rocío y ella con un leve movimiento de cabeza le indico que era así.

     Bastante desconcertado y ofendido, se alejo unos pasos. 

- Todo este tiempo, ¿me has mentido? Toda nuestra historia era una falsa, un ju... 

- Detente, no digas más, sólo fueron unas cuantas fotos. Además, tú tampoco me enviaste tus fotografías. Te lo iba a explicar durante el café. Por favor, no te marches. Por favor. Yo te quiero. 

- Judith - Dijo él con la voz quebrada, se volvió y avanzó hasta posicionarse frente a ella. La besó delicadamente y mirándole a los ojos, le dijo "Te quiero". 

     Como bien advertí previamente, en esta historia es todo muy color de rosa, si esperabas horrores, misterios ocultos o cualquier otra cosa lo siento pero te lo advertí al empezar. 


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Hola Soy: Mary Martín

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