Amor y Mentiras (Parte 3)




- Tío te necesito, he cometido la mayor cagada de mi vida. He quedado con Judith. 

- Claro que sí, una cagada inmensa. ¿Eres imbécil? Llevas colado por ella un huevo de años y ahora te cagas por una cita con ella. 

- Adam, el problema es que le he mentido, las fotografías que le envíe hace años no eran mías sino que son fotografías tuyas. Así que necesito que te encuentres con ella el próximo martes en la cafetería que ahí frente a la exposición canina.      

- De acuerdo, pero luego no te quejes si yo le gusto más que tú.


     Una vez llegado el momento ambos acudieron a su trabajo, mientras que Rocío y Adam acudían a la cita. En el transcurso del torneo Judith y Eduardo tuvieron un encontronazo porque él andaba metiendo las narices donde no le llamaban. Él se enfadó muchísimo, quería obtener un buen artículo y esa chica se lo estaba poniendo muy difícil. Rocío y Adam tuvieron una cita de lo más amena, por lo que a pesar de no estar programado quedaron para una nueva cita al día siguiente. 

- Rocío, ¿qué tal te ha ido? 

- ¡Genial! Resulta que no es como me contaste, es muy divertido, más atractivo que intelectual... 

- ¡Oye! Te pedí que lo conocieras, no que tuvieses una cita con él y llegaras a casa a las cinco de la mañana. 

- Recuerda que esto fue idea tuya, yo no quería. Por cierto hemos vuelto a quedar mañana. 

- ¿Qué? -Dijo Judith bastante exaltada. 

- Bueno técnicamente ha sido a ti a quien se lo a pedido. Si quieres lo llamo y le cancelo. Aunque yo que tú no lo haría, es una cita para cuatro. - ¡No! Tenemos que ir. 

- ¡Adam, tío! - Gritó Eduardo bastante exaltado - ¿Qué horas son estas de llegar? 

- Tranquilo colega, solamente hice lo que me habías pedido. Por cierto mañana hemos quedado con ella y su compañera de piso.

- ¡Qué! - Pregunto cada vez más exaltado Eduardo. 

- Te he tenido que hacer un poco más interesante, divertido... porque cuando cuento tu vida, ella se duerme. Judith es una chica muy especial, totalmente diferente a como me habías contado. De hecho, si tú no mueves ficha, lo terminaré haciendo yo. 

- ¿Eres idiota? Esta es mi Judith, no tu Judith, mi Judith. Tú no tienes que animar nada sólo limítate a seguir el plan.

     Una vez que las chicas llegaron a la bolera, se dirigieron al punto de encuentro, pero los chicos aún no habían llegado. Judith fue a por un par de zapatillas para ella y otro para su amiga. Eduardo y Adam a causa de un atasco llegaron algo tarde, y por ese motivo, Adam se bajó del coche para terminar el trayecto hasta el punto de encuentro andando mientras su amigo aparcaba el coche. Cuando Judith regresaba con las zapatillas, vio cómo se besaban. Para ella fue muy doloroso, tiró las zapatillas al suelo y se marchó
corriendo. Sin darse cuenta, terminó chocando con Eduardo en su alocada huida. 



Continuará...

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