Amor y Mentiras (Parte 1)




     Una pequeña mentira puede terminar convirtiéndose en un gran desastre, y cuando la persona a la que mientes es alguien importante para ti, el riesgo aumenta. Pero finalmente la verdad siempre sale a la luz, el tiempo se encarga de ponerlo todo en su lugar. 

      Eso mismo fue lo que sucedió en las vidas de Judith y Eduardo, dos jóvenes entusiastas que se conocieron en Internet. Durante siete años mantuvieron una relación de amistad, en la que intercambiaban correos electrónicos y mensajes instantáneos. Ambos se hicieron muy buenos amigos, aunque nunca se habían conocido personalmente.

     Sé lo que estáis pensando, es muy color de rosa, dos jóvenes inseguros de sí mismos, mantienen una relación de amistad desde hace siete años, se van a encontrar cara a cara, pero al no esperar esta situación habían mentido, ciertamente no es una historia muy original, eso te lo aseguro. ¿Cómo afrontarán estos jóvenes la dura tarea de aceptarse a sí mismos y mostrárselo a la persona que más aman en el mundo? Si queréis me podéis acompañar, hurgaremos un poco en su intimidad. 

     Edu: Estoy muy feliz, al fin me he graduado y he conseguido un trabajo como reportero en un periódico de Bloton. Por cierto, mi novia me ha dejado otra vez, esta vez ya es la definitiva. Por el momento, eres la única chica con la que puedo hablar. 

     Jud: Estoy sin trabajo, mi “supuesto novio” me ha dejado por mi “supuesta mejor amiga”, pronto sería nuestro aniversario y le había comprado un regalo. No necesitarás un teléfono nuevo, ¿verdad? 

     Edu: En estos días he estado pensando mucho en ti, me pregunto si algún día nos conoceremos. 

     Jud: No sé donde será, ni si lo conseguiremos algún día, pero mientras veremos juntos cada noche las estrellas. Y mañana acudiré a una entrevista laboral.

     Al llegar a la entrevista estaba muy nerviosa, no sabía nada de animales y mucho menos sobre la venta de productos para ellos. Judith sintió que el mundo se le caía encima, pero aunque no entendía ese trabajo, no tenía más remedio que trabajar. En esa entrevista le informaron acerca de lo que tenía que realizar e inmediatamente le indicaron su puesto de trabajo. Con un montón de trabajo para la demostración canina, decidió relajarse escribiendo un mensaje para Eduardo. 

     Jud: Aún no se bien ni cómo, ni porqué, pero me han dado el puesto de trabajo. No tengo ni idea de cómo funciona esto, pero tengo que aprender rápido porque la exposición canina es en una semana y tengo que viajar a Londres.

     Mientras tanto, en el otro extremo de Inglaterra, el jefe de Eduardo lo llamaba a gritos para que acudiese a su despacho. 
     
- Dígame. -Comentó él casi sin aliento por la carrera para llegar al despacho.


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Hola Soy: Mary Martín

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